Si un fuego se enciende y un hombre arroja un papel sobre él, ¿qué destacará el autor de Sefarad (2001) de todas las lecturas posibles? Creo que el narrador fijará su atención en el fuego y en los pasos que el hombre ha traído desde la oscuridad, mientras que el lector que escribe en prensa tratará de remontar el primer impulso que llevó a la quema del documento, se preguntará (a riesgo de no llegar a ninguna conclusión importante) qué contenía escrito el papel.
Quienes conocimos primero los artículos, como por ejemplo las lecturas de Ida y Vuelta en Babelia, el suplemento del sábado en El País, nos sentimos abrumados por las novelas de Muñoz Molina (Úbeda, 1956). La primera página se nos presenta con más timidez que promesa; el acento de Jaén, el tono de voz que hemos escuchado en entrevistas o conferencias, viene adherido a las líneas del comienzo. Y para colmo, al menos en mi caso, desde que vi un reportaje en Televisión Española donde aparecía él sentado frente a su ordenador, me cuesta desprenderme del sonido de las teclas: de cierta forma los pensamientos se están abriendo camino, y los dedos que una vez varearon olivos tienen ahora que agitar esos pensamientos y colocarlos en su sitio. Uno no puede olvidar que todos los libros estaban en el principio destinados a no existir, que cualquier narrador, incluso el más infame de todos, está reviviendo una criatura llena de costuras y neuronas deshechas.
Por otra parte, ninguno de sus libros está hecho para matar el tiempo; son sus personajes quienes se pasan las páginas huyendo y escondiéndose con el fin de que el tiempo (el que da dimensión, textura y densidad a las sombras) no acabe con ellos. Algunos se aferran al descubrimiento de la ciudad o de un viaje en tren. Otros viven sumergidos en la felicidad y el entusiasmo de la lectura, como un héroe de Proust, y por eso las bofetadas son tan fuertes como los versos de César Vallejo; son tan fuertes esos golpes en la vida para los personajes, pero también para nosotros, porque cuando aparecen ya hemos comenzado a superar la desconcertante sensación inicial… o tal vez la impaciencia (como me sucedió con la primera lectura de El Jinete Polaco) nos ha llevado a no estar por allí cuando debíamos.
Puede leer el artículo completo de Daniel Jándula en Protestante Digital.
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jueves, 19 de enero de 2017
martes, 3 de febrero de 2009
Eva Díaz recibió el Premio Unamuno´08
El acto tuvo el calor humano de la presencia de cerca de 40 representantes del protestantismo español vinculados a la publicación Protestante Digital, así como de de Ferede (Federico Aparisi y Manuel Gª Lafuente, vocales de la Comisión Permanente de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España): Junto a ellos, el Secretario general y Vicepresidente de la Alianza Evangélica Española, Jaume Llenas y Pedro Pérez (respectivamente), junto a cargos políticos, del Gobierno como Jose Mª Contreras (Director de Relación con las Confesiones), y José Manuel López Rodrigo (director de la Fundación Pluralismo y Convivencia), del partido socialista -Henar Corbi, que ha sido diputada del PSOE y asesora de la Dirección de Asuntos Religiosos), y Rafael Rodríguez Ponga (responsable de relaciones institucionales del Partido Popular). Junto a ellos, periodistas (como Jose Manuel Vidal y Jesús Bastante, de Religión digital), y Ana Ramos (agencia Efe) entre otros.
En total, cerca de 50 personas que acogieron con cariño a la autora de "Memoria de cenizas" (una obra que rescata la memoria del protestantismo andaluz aplastado por la Inquisición en el siglo XVI) reflejado en el discurso de José de Segovia, que encomió no sólo el rigor histórico de la novela de Díaz Pérez ("superior a la de Delibes en su magnífica obra `El hereje´, añadiendo además una clara comprensión íntima de los personajes), sino que alabó el interés de la escritora sevillana en no quedarse en los tópicos y lo superficial ante los pequeños indicios de la tragedia ocurrida en la actuación del "Santo Oficio" en la Sevilla de la Europa erasmista, ya que cuando Eva Díaz conoció los primeros datos eran sólo la punta del iceberg.
Puede leer la noticia completa en Protestante Digital
domingo, 25 de enero de 2009
Eva Díaz, premio Unamuno: `Memoria de cenizas´ fue abrir una ventana cerrada de la historia de España
Eva Díaz Pérez, ganadora del Premio Unamuno´08, se acercó al protestantismo “casi por casualidad”, atraída por la historia de “los herejes de la Sevilla del siglo XVI”. Después de meses de investigación, salió a la luz la novela ´Memoria de cenizas´, que rescata a la memoria histórica de España la experiencia de aquellos protestantes perseguidos por la Inquisición. Este acercamiento histórico la ayudó a entender a los evangélicos de hoy y poder presentar la información de forma respetuosa y veraz.
No muchas veces nos encontramos con un caso como el de Eva Díaz. Su experiencia es la de una escritora que no sólo sabe enfrentar la historia del protestantismo desde una perspectiva rigurosa y respetuosa, sino también la de quien sabe extrapolar estos conocimientos a su trabajo diario como periodista. Es por ello que el premio “Unamuno, amigo de los protestantes” concedido por esta revista es un reconocimiento a su trabajo.
Eva Díaz ha concedido una extensa entrevista a eMision, en la que se define como “una escritora que disfruta en el taller narrativo que es el periodismo”. Un taller del que surge una escritora que, a varios reconocimientos literarios de prestigio, puede ahora sumar esta distinción, que además de reconocer su talento va más allá, destacando su importante contribución a recuperar la memoria histórica protestante. Algo que se ha puesto de manifiesto sobre todo en la novela ´Memoria de cenizas´, un relato que nos transporta a la Sevilla del Siglo XVI donde tantos protestantes fueron injustamente asesinados y perseguidos.
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No muchas veces nos encontramos con un caso como el de Eva Díaz. Su experiencia es la de una escritora que no sólo sabe enfrentar la historia del protestantismo desde una perspectiva rigurosa y respetuosa, sino también la de quien sabe extrapolar estos conocimientos a su trabajo diario como periodista. Es por ello que el premio “Unamuno, amigo de los protestantes” concedido por esta revista es un reconocimiento a su trabajo.
Eva Díaz ha concedido una extensa entrevista a eMision, en la que se define como “una escritora que disfruta en el taller narrativo que es el periodismo”. Un taller del que surge una escritora que, a varios reconocimientos literarios de prestigio, puede ahora sumar esta distinción, que además de reconocer su talento va más allá, destacando su importante contribución a recuperar la memoria histórica protestante. Algo que se ha puesto de manifiesto sobre todo en la novela ´Memoria de cenizas´, un relato que nos transporta a la Sevilla del Siglo XVI donde tantos protestantes fueron injustamente asesinados y perseguidos.
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domingo, 18 de enero de 2009
Eva Díaz, Premio Unamuno´08 por rescatar la memoria histórica protestante
Este es el tercer año que se otorga el Premio Unamuno, en esta ocasión como hemos dicho a la escritora y periodista sevillana Eva Díaz Pérez, que trabaja habitualmente en el diario El Mundo, en su redacción de Sevilla. Como cada año la plataforma protestante ha valorado aquellas personas o instituciones de la vida social y política española que, sin ser de confesión protestante, han tenido una trayectoria de trato justo y defensa de la libertad de conciencia y la convivencia en pluralidad del conjunto de los españoles, especialmente de los protestantes.
En esta ocasión, Protestante Digital ha decidido conceder este premio a la persona de Eva Díaz, por una parte por su trato cercano, empático, y con una información acerca del protestantismo en su trabajo en la sección de Andalucía del diario El Mundo no sólo de forma habitual, sino objetiva y sin prejuicios de los acontecimientos relacionados con el protestantismo andaluz en especial. Pero lo que –junto a lo anterior- ha tenido un peso decisivo a la hora de otorgarle el Premio ha sido su importante contribución a la recuperación de la “memoria histórica protestante”.
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